Deshidratación y cabina seca
Sequedad, cefalea, cansancio y baja humedad ambiental: el efecto silencioso de la cabina.
Material psicoeducativo. No reemplaza una consulta profesional ni está destinado a urgencias.
Qué es
El aire de cabina es notablemente seco: la humedad ronda el 10-20%, muy por debajo del 40-60% habitual en interiores. En vuelos de varias horas, esa sequedad más la menor ingesta de líquidos y el efecto del alcohol o el café producen una deshidratación leve que explica buena parte del "malestar de avión": ojos y garganta secos, dolor de cabeza y cansancio.
Cómo puede manifestarse
- Sequedad de ojos (molesta especialmente con lentes de contacto), nariz y garganta.
- Dolor de cabeza y sensación de pesadez.
- Cansancio, irritabilidad o dificultad para concentrarse.
- Piel tirante, labios secos.
- Orina escasa y oscura al final del vuelo — el indicador más simple.
Qué podés hacer
Antes del vuelo: embarcá bien hidratado y llevá una botella (vacía en el control, llenala después). Si usás lentes de contacto, considerá anteojos para vuelos largos y llevá lágrimas artificiales.
Durante el vuelo: tomá agua con regularidad —un vaso por hora es una buena referencia en vuelos largos— sin esperar a tener sed. Moderá alcohol y café, que aumentan la pérdida de líquidos. Un poco de crema para manos y labios suma confort.
Después del vuelo: seguí hidratándote el resto del día: también acelera la recuperación del jet lag y del cansancio.
Cuándo consultar
- Si tomás diuréticos, litio u otra medicación sensible al estado de hidratación: conviene planificar el vuelo en consulta.
- Personas mayores o con enfermedad renal o cardíaca: la hidratación en vuelo merece indicaciones a medida.
- Cefalea intensa o confusión durante o después del vuelo: evaluación médica.
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