Oído y presión en vuelo
Dolor de oído, oído tapado, sinusitis y molestias durante el ascenso o el descenso: el llamado barotrauma.
Material psicoeducativo. No reemplaza una consulta profesional ni está destinado a urgencias.
Qué es
El barotrauma del oído es la molestia o el dolor que aparece cuando la presión dentro del oído medio no logra igualarse con la presión de la cabina. Es una de las molestias más frecuentes del vuelo comercial y, en la gran mayoría de los casos, es transitoria y benigna.
Por qué ocurre durante el vuelo
La presión de la cabina cambia durante el ascenso y, sobre todo, durante el descenso. El oído medio se comunica con la nariz a través de un conducto pequeño (la trompa de Eustaquio) que debe abrirse para equilibrar la presión. Si ese conducto está inflamado o congestionado —por un resfrío, alergia o sinusitis— el equilibrio se hace más difícil y el tímpano se tensa, generando presión, dolor o sensación de oído tapado.
Cómo puede manifestarse
- Sensación de oído tapado o presión, especialmente en el descenso.
- Dolor de oído de intensidad variable.
- Disminución transitoria de la audición o sonidos "amortiguados".
- Chasquidos o crujidos al tragar o bostezar.
- En casos menos frecuentes: zumbidos, mareo o dolor facial (senos paranasales).
Qué podés hacer
Antes del vuelo: si estás muy resfriado o cursando una sinusitis, considerá consultar antes de viajar; en algunos casos puede convenir tratar la congestión o evaluar la conveniencia del vuelo.
Durante el vuelo: tragar, bostezar, masticar chicle o beber sorbos de agua ayuda a abrir la trompa de Eustaquio. La maniobra de soplar suavemente con la nariz tapada y la boca cerrada (Valsalva suave) puede ayudar, siempre sin forzar. En bebés, ofrecer pecho, mamadera o chupete durante el descenso cumple la misma función.
Después del vuelo: la sensación de oído tapado suele resolverse en minutos u horas. Si persiste más de 24-48 horas, o hay dolor intenso, conviene una evaluación médica.
Cuándo consultar
- Dolor de oído intenso que no cede tras el aterrizaje.
- Pérdida de audición que persiste más de uno o dos días.
- Supuración, sangrado o mareo importante.
- Antes de volar: otitis reciente, cirugía de oído o sinusitis activa.
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